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Los festivales
al parque son un fenómeno cultural que ha construido el
conjunto
de habitantes
de nuestra ciudad. De una parte, la administración distrital
ha
puesto a
andar una forma de implementar del fomento a las
manifestaciones
artísticas,
la cual ha sido aceptada por los sectores a los que se les
dirige, y a
su vez,
aprovechada por un gran número de ciudadanos que las
disfrutan y
respaldan.
Este es el principio, sencillo y claro: El Instituto
Distrital de Cultura
y Turismo,
a través de sus dependencias artísticas, concibe un
instrumento
de fomento
que se desarrolla a través de un proceso de selección de los
aspirantes
a participar en él, mediante el diseño de convocatorias
públicas y
abiertas
que se lanzan a consideración de los ciudadanos interesados.
Seguidamente, los artistas se inscriben y se someten a que
jurados idóneos
en cada
género convocado los seleccionen, para lo cual hay
diferentes etapas
en el caso
de la música: preselección, audiciones ante públicos de las
localidades
en las Jornadas Eliminatorias, y presentación en concierto
de
los
escogidos ante públicos metropolitanos en las Jornadas
Finales, en
las que
participan también reconocidos invitados nacionales e
internacionales.
Dichas
Finales se acompañan de actividades didácticas paralelas,
tales
como
seminarios, talleres, conferencias y clases magistrales
programadas
con la
participación de destacados invitados nacionales e
internacionales.
A través
del proceso de selección se garantiza contar en dichas
jornadas
finales con
los mejores exponentes de cada género convocado.
Las diferentes etapas, desde la convocatoria hasta la
presentación pública
de los
finalistas, y la proyección futura a través de la memoria
audio-visual
recogida,
es lo que los habitantes de la ciudad, de todos los
estratos, gustos
y
procedencias, conocen como los Festivales al Parque.
Los Festivales al Parque nacen en 1995, con la primera
versión de Rock
al Parque.
A su vez, este primer festival tuvo su germen en los
Encuentros
de Música
Joven, que el Instituto Distrital de Cultura y Turismo venía
organizando, dentro y fuera de las instalaciones del
Planetario Distrital
desde 1994.
En el mismo año 95 se logró organizar otro sector de la
música
popular urbana, el Jazz, dentro de un esquema similar al de
Rock,
resultando
en escena el I Festival Jazz al Parque. Para 1996 el
Instituto
empezó a
aplicar el formato al parque en el Rap, resultando el I
Festival
Rap al la
Torta (en la Media Torta), y en otros géneros populares
incluidos
en el I Festival de Música sobre Ruedas, con la
participación
de los
músicos espontáneos de los buses urbanos. Definitivamente en
1997 se
dispara la aplicación del formato al parque con la Salsa, el
Rock,
el Rap y el
Jazz como géneros de la música popular urbana.
Ya en el 98, además de una nueva edición de los mismos
festivales
del 97, se
aborda además la música colombiana, comenzando con el
I Festival
de Música Llanera; al mismo tiempo se incursiona en la
música
erudita, dándose inicio al Festival Ópera al Parque, y los
ciclos
de
conciertos en diversos parques que se convirtieron en
Sinfónica y
Filarmónica
al Parque; este movimiento de la música clásica en los
espacios
abiertos continúa en el 99 con el Festival de Música
Religiosa.
Así pues durante 1999, 2000 y 2001, los festivales de Rock,
Jazz, Salsa,
Hip Hop y
Ópera al parque se mantienen y fortalecen, pero además
se suma la
experiencia que recoge el Instituto al organizar una gran
muestra con
compañías de danza clásica acompañadas de orquestas
sinfónicas
en lo que se ha conocido como Festival Ballet al Parque.
Los resultados: reconocimiento de los ciudadanos de los
músicos locales,
y de
géneros musicales que no tenían hasta ahora difusión en los
espacios
públicos; aumento y cualificación de los músicos y los
grupos
en la
ciudad; incremento y ampliación de programas académicos
musicales
en escuelas y universidades, y de población estudiantil;
legado de
una memoria a través de producciones discográficas que
apoyan la
actividad de los grupos y solistas participantes, y
repercuten
en otros
ámbitos y espacios; intercambio entre los músicos locales y
los
invitados; modelo cultural y artístico que se busca emular
en otras
latitudes y
por otras instituciones.
Para el año 2002, los festivales de los géneros musicales
llevados
hasta ahora
a los espacios públicos, desarrollaron sus procesos de
selección,
que los posibilita y cualifica, de igual forma que los años
anteriores,
en los escenarios de centros comunitarios, bibliotecas
públicas y
otros espacios locales, y sus jornadas finales en el Teatro
al Aire
Libre de la Media Torta, y algunos como Rock y Salsa, en
parques
metropolitanos. Además se incluyeron nuevos géneros de
la música
popular, como el Bolero, la Balada, la Música Ranchera,
y de la
Música Tradicional Colombiana de las diferentes regiones del
país.
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